Hermoso a su manera

Un día, mientras caminaba por un sendero tranquilo en Japón, encontré un pequeño taller escondido entre los árboles.

Dentro, un alfarero estaba sacando un objeto de un horno muy caliente.

Lo observé con atención.
No era liso ni brillante como otras cosas que había visto antes.
Su superficie tenía marcas, pequeños cambios de color y pequeñas sorpresas aquí y allá.

Al principio, pensé que algo había salido mal.

Pero el alfarero sonrió.

—El fuego deja sus propias huellas —dijo—.
Eso es lo que hace que cada pieza sea especial.

Lo miré de nuevo.

Ahora podía verlo de otra manera.
Cada marca, cada color, cada pequeño cambio lo hacía único, como si tuviera su propia historia.

No necesitaba ser perfecto para ser hermoso.

¿Qué piensas? ¿Puede algo ser hermoso a su manera?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll hacia arriba